Jared Borgetti recuerda el Mundial de Corea-Japón 2002: “A nadie le dolió más que a nosotros perder ante Estados Unidos”

La eliminación de México ante Estados Unidos en Corea-Japón 2002 sigue siendo uno de los episodios más dolorosos para el futbol mexicano; el ex delantero del Tricolor recuerda aquel golpe, pero también el gol histórico que le anotó a Italia.

MILENIO

M+.- La derrota ante Estados Unidos en los octavos de final de Corea-Japón 2002 sigue siendo una de las heridas más dolorosas en la historia de la Selección Mexicana. Para Jared Borgetti, protagonista de aquella generación, el 2-0 frente al acérrimo rival significó una mezcla de frustración, impotencia y la sensación de haber dejado escapar una oportunidad histórica. Sin embargo, en ese mismo Mundial también escribió una de las páginas más memorables del futbol mexicano con el extraordinario gol de cabeza que le marcó a Italia, una anotación que permanece entre las mejores en la historia de las Copas del Mundo.

“La gente lo recuerda y le duele, pero te aseguro que no les dolió más que a nosotros, porque éramos los protagonistas y sabíamos que dejamos ir una gran oportunidad; el vestidor fue de frustración, coraje y tristeza, pero el futbolista aprende que no puede quedarse ahí y tiene que seguir”, recordó en entrevista con Milenio-La Afición.

A 18 años de su retiro del Tricolor, el ex delantero sinaloense revive con serenidad ese momento: “No creo que haya sido exceso de confianza, simplemente hay partidos en los que todo conspira para que nada te salga. Ellos se fueron arriba muy rápido y nosotros dominamos el partido, lo buscamos, tuvimos incluso una mano que pudo haber sido penal, pero las cosas no se dieron. Estados Unidos esperó, apostó al contragolpe y su estrategia les funcionó”.

Aquel Mundial comenzó con incertidumbre para el atacante mexicano. La clasificación rumbo a Corea-Japón fue complicada y él mismo no tenía asegurado un lugar en la lista final.

Te soy sincero, no me sentía seguro por ser nuevo, porque enfrente tenía compañeros que ya habían ido a mundiales y tenían más experiencia, y porque cuando un equipo califica no todos los que están en el proceso terminan en la lista final; pero cuando vi mi nombre ahí realmente me sentí realizado, feliz por cumplir una meta que me tracé ya cuando estaba en el camino profesional”, explicó en la cuarta entrega de la serie Mundialistas.

Jared Borgetti con la Selección Mexicana en Corea-Japón 2002Jared Borgetti con la Selección Mexicana en Corea-Japón 2002 (Mexsport)

Su confesión rompe con la idea del futbolista que desde niño sueña con jugar un Mundial. “En mis inicios en Culiacán no era algo que tenía en mente; mis deseos no me daban para pensar en más allá hasta que fui viviendo lo que era ser futbolista profesional y entendí que estar en las mayores competencias es lo mejor que te puede pasar”.

El gol contra Italia que sigue en la memoria

Borgetti asumía su rol con claridad: el delantero vive del gol y el Mundial es el escenario máximo. Su primer tanto llegó ante Ecuador en la victoria de 2-1, resultado que selló el pase mexicano a los octavos de final.

“Como delantero quieres hacerte presente y cuando anoté sentí alivio, sentí que ya había respondido a la confianza del técnico y que mi nombre iba a quedar ahí, porque además tenía en la banca a jugadores que podían ocupar mi lugar sin problema”.

Pero el momento que lo inmortalizó llegó frente a Italia. Su cabezazo imposible para Gianluigi Buffon se convirtió en una imagen eterna para el futbol mexicano y en una de las anotaciones más recordadas de los Mundiales. “Cuando corría festejando no pensaba en el gol que metí, pensaba en que había metido gol; lo empiezo a dimensionar hasta que regreso a México y veo a la gente, los reportajes, las narraciones, y por eso digo que ese gol lo celebré dos veces: cuando lo anoté y cuando lo vi en televisión”.

Jared Borgetti en el partido de México contra Italia en el Mundial de Corea-Japón 2002 (Mexsport)Jared Borgetti en el partido de México contra Italia en el Mundial de Corea-Japón 2002 (Mexsport)

El liderazgo de Aguirre y el cambio mental

México llegó a ese Mundial con Javier Aguirre como técnico emergente, un entrenador que tomó el mando en un momento crítico de la eliminatoria. En aquel instante fue el estratega ideal, si se toma en cuenta que el cuadro nacional necesitaba un aporte emocional porque los resultados no salían como se esperaba.

“Nos transmitió entrega, profesionalismo y responsabilidad; nos hizo entender dónde estábamos, qué representábamos para un país entero y que no había tiempo para relajarse, que si tenía que decirte algo te lo iba a decir te llamaras como te llamaras, y eso en un equipo siempre es fundamental porque te obliga a creer en ti mismo y en el grupo”.

Ese cambio de mentalidad fue clave para competir desde el primer partido. México debutó ante Croacia, entonces tercer lugar del mundo, y consiguió una victoria de 1-0 con gol de Cuauhtémoc Blanco desde el punto penal.

“Cuando el balón empieza a rodar somos iguales: tú quieres ganar y yo quiero ganar; ahí te das cuenta que sí puedes, porque muchas veces el pensamiento te juega en contra y lo primero para cualquier atleta es confiar en sí mismo. En el primer partido me toca participar en la jugada que termina en el penal para Cuauhtémoc y me sentí bien contra Croacia”.

La herida personal

Cuatro años después, Borgetti llegó al Mundial de Alemania 2006 convencido de que viviría el mejor momento de su carrera. Sin embargo, una lesión cambió por completo el panorama y lo obligó a enfrentar una de las etapas más complicadas de su trayectoria profesional.

El que más me dolió fue el de 2006, lesionarme en el primer partido contra Irán, porque llegaba mejor que en 2002, me sentía fuerte y con confianza, y esperar cuatro años para llegar y lesionarte en un torneo tan corto es de lo peor que te puede pasar”.

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