Entrada triunfal en Paseo de la Reforma: Sergio Pérez emociona con su Show Run de Cadillac

El piloto tapatío reunió a más de 100 mil aficionados en la avenida más icónica de la Ciudad de México para deleitarlos con una exposición sobre ruedas, en la que presentó el traje nomex que usará en el Gran Premio de casa.

MILENIO

Los 300 Grandes Premios nunca sonaron tan significativos y emotivos como lo que sucedió en el corazón de la capital mexicana. El asfalto de Paseo de la Reforma volvió a cimbrarse con el estruendo de un motor de Fórmula 1.

Cinco años después de su última aparición en la avenida más icónica del país, y tras un año de ausencia en las pistas, Sergio Pérez se reencontró con su afición de la mejor forma: con un Show Run que comprendió entre la Glorieta de la Diana Cazadora y el Ángel de la Independencia, para deleitar a más de 100 mil aficionados que, desde las primeras horas de la madrugada, apartaron su lugar para poder disfrutar de un espectáculo gratuito como pocas veces se puede disfrutar en el deporte motor y que engrandece el amor de México por el automovilismo deportivo.

El fervor de la marea tricolor

Fueron familias enteras y seguidores con banderas nacionales los que acamparon horas antes para asegurar un lugar frente a la valla de protección que los separaba de un bólido. La espera culminó a las 10 de la mañana con el arranque del evento organizado por el Gran Premio de la Ciudad de México y la escudería Cadillac, que aprovechó la plataforma capitalina para exhibir algunas de sus camionetas insignia y respaldar a su piloto en una época tan especial de su carrera, al ser apenas el séptimo competidor en llegar a los tres centenares de Grandes Premios comenzados en la máxima categoría.

El evento contó con la presencia de la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, quien ofreció la bienvenida al tapatío y bromeó con guiño a la velocidad en plena vía pública. “No te vamos a multar”.

La fiesta en Paseo de la Reforma de por sí tenía altas expectativas, pero al confirmarse la renovación de contrato de Pérez con el Cadillac hasta 2029, la emoción fue mayor, pues este acuerdo garantiza la continuidad del mexicano en la categoría reina hasta sus 39 años.

Velocidad y un uniforme histórico

Para la exhibición, el tapatío utilizó un monoplaza de Fórmula 2 modificado con la livery de Cadillac. Pérez salió a su primer rodaje con neumáticos de lluvia para asegurar la tracción sobre el asfalto de Reforma, donde las imperfecciones del suelo provocaron algunos brincos en la suspensión del monoplaza.

Con un evento de tal magnitud, Checo dio la gran nota al portar nomex que vestirá este fin de semana en el Autódromo Hermanos Rodríguez. Un traje ignífugo cuyo diseño es predominantemente blanco, tiene detalles en verde y rojo de la bandera nacional y con detalles de la cultura, haciendo juego con el casco que presentó el día antes, perfecto para conmemorar su participación número 300 en la Fórmula 1.

Uno de los mejores momentos ocurrió en el segundo stint, cuando Checo llegó al Ángel de la Independencia y, tras ejecutar algunas donas frente a la multitud, el coche se detuvo y Sergio aprovechó para saludar a aquellos fervientes aficionados que sacrificaron su tiempo y esfuerzo para entregarse a uno de los grandes atletas que ha dado nuestro país.

“Los extrañé el año pasado”

Frente a los miles de asistentes que abarrotaron el Paseo de la Reforma, el piloto mexicano compartió sus impresiones sobre todo lo que sucedía, preparándose para una auténtica F1esta que llegará a un grado superior de euforia cuando se llene el Autódromo Hermanos Rodríguez este fin de semana.

“Estoy muy contento de estar aquí con todo mi país, que tanto los extrañé el año pasado. La verdad quiero agradecer a todo mi equipo de Cadillac, porque me hicieron esto posible, un traje muy especial para celebrar mis 300 grandes premios”, aseguró Pérez durante una pausa entre el primer y el segundo stint.

Al recordar su primera exhibición realizada en Guadalajara durante su temporada de debut en 2011, Pérez reflexionó sobre el paso del tiempo en el y la lección que le dejaría a su versión del pasado. “(Le diría) que lo disfrute mucho más, que pasa muy rápido todo el tiempo. Estos momentos son irrepetibles y los quiero disfrutar muchísimo más por todo lo que significa, por todo el esfuerzo que hace toda la gente por estar aquí desde temprano, desde ayer en la noche, y eso para mí es muchísima motivación en mi carrera”.

¿Cuál podía ser el mejor final? Ver a Checo en un auto clásico dando la vuelta a todo el circuito entre la Diana Cazadora y Paseo de la Reforma, con la bandera mexicana, aquel lábaro patrio que ha defendido con éxito por 15 años en una de las competencias más exigentes del planeta.

Al ritmo del mariachi, Checo se entregó al cariño del público y nos recordó a todos por qué México ama tanto la Fórmula 1, por ver a pilotos como él triunfando en el más alto nivel. De Sauber a McLaren, pasando por Force India, su acto salvador en Racing Point, los éxitos en Red Bull y su nueva aventura como guía en el desarrollo de Cadillac, Checo Pérez escribió un capítulo histórico sobre Paseo de la Reforma, una avenida que desde hace más de 200 años ha visto sucesos históricos y que ha sumado otro momento que quedará en la posteridad.

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