En 1935, un granjero comenzó a juntar piedras de su campo y terminó construyendo un pueblo de castillos en miniatura
Rasmus Petersen recolectó ágatas, obsidianas y jaspes en un radio de 137 kilómetros para erigir la obra que hoy restaura la comunidad.

EL HERALDO DE MÉXICO
En 1935, durante los meses más fríos de la Gran Depresión, el agricultor Rasmus Petersen comenzó a recolectar las piedras retiradas de sus campos de cultivo cerca de Redmond, Oregon. Lo que inició como una ocupación invernal terminó transformándose en un complejo de cuatro hectáreas con castillos, iglesias y puentes en miniatura.
Inmigrante danés llegado a Estados Unidos en 1905, Petersen estableció su hacienda de 32 hectáreas en 1906 bajo la Ley de Tierras Desérticas, expandiendo su propiedad agrícola hasta las 103 hectáreas en la década de 1920 para el cultivo de heno, granos y cría de ganado. Ante las dificultades económicas del sector, diversificó sus cultivos con papas y dedicó el tiempo libre a moldear el terreno.
Ágatas, obsidianas y réplicas a escala en cuatro hectáreas
Para levantar las estructuras, el agricultor no se limitó a las rocas de su parcela. Petersen recorrió distancias de hasta 137 kilómetros a la redonda para seleccionar ágatas, jaspes y obsidianas por sus formas, colores y texturas particulares. Con ese material construyó monumentos, fuentes, estanques e intrincadas réplicas arquitectónicas.
Entre los elementos emblemáticos del predio figura una réplica en miniatura de la Estatua de la Libertad con una placa que exhibe la inscripción: “Disfruta. Es más tarde de lo que crees”. El crecimiento del sitio impulsó un ecosistema turístico particular:
- Afluencia masiva de visitantes: el jardín recibió a más de 7.000 personas en 1938 y alcanzó picos anuales de 120.000 asistentes a comienzos de los años cincuenta.
- Servicios complementarios: la propiedad incorporó con los años un museo, un restaurante de carretera y estanques con islas habitados por pavos reales.

Preservación comunitaria y restauración del museo histórico
Tras el fallecimiento de Petersen en 1952, su esposa Nyleta Harris asumió la administración del predio hasta su muerte en 1987, manteniendo la gestión dentro de la familia a través de su hija Adele Hegardt y su nieta Susan Caward. En 2010, una familia local adquirió el terreno y constituyó una organización sin fines de lucro para proteger el patrimonio.
Desde 2022, bajo la coordinación de Marci Wayman y con el apoyo financiero del negocio local Webfoot Home Improvements, equipos de voluntarios trabajan en la restauración del museo y el mantenimiento de las estructuras de piedra. La iniciativa busca garantizar la conservación de la atracción histórica mediante la participación directa de la comunidad.

