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Rifado del día: Noé Becerril, bombero de Ciudad de México

Excelsior 

CIUDAD DE MÉXICO. Noé aún recuerda cuando era niño y acompañaba a su tía a la estación de bomberos. Ella era un elemento y Noé la veía, junto con el cuerpo de bomberos, apagar incendios y rescatar personas.

Además, recuerda con orgullo que “A parte el uniforme es pura elegancia”.

El tiempo ha pasado y Noé lleva nueve años dentro del Heroico Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México.

Los bomberos tienen que mantener una buena condición física. En cada servicio, cada uno carga aproximadamente 45 kilogramos durante mínimo una hora.

El traje está pesando alrededor de 20 kilos, con el equipo de respiración autónomo que es el cilindro de oxígeno, son 15 kilos más, a parte la herramienta que tengamos que transportar, te aumenta otros diez kilos”, detalla Noe.

Si algo caracteriza a los bomberos es su prontitud. Saben que en sus manos está la vida de las personas.

A partir de que suena la chicharra tenemos 45 segundos para equiparnos y estar en la unidad”, comenta.

Aunque su trabajo más conocido es apagar incendios, no es lo único que hacen.

Día con día nosotros tenemos servicios de diferente índole, incendios, volcaduras, choques, cables caídos, inundaciones rescate de personas, recuperación de cadáveres, fugas de gas, etc.”, explica.

Para atender todos los servicios, los bomberos están en capacitación continua. Sin embargo, Noé asegura que todos los servicios son diferentes.

A pesar de que los ciudadanos los vemos como héroes, los bomberos son personas normales y también sienten miedo.

He sentido miedo en muchas ocasiones y lo venzo, voy mentalizado en lo que tengo que hacer, trabajar y dejar todo, todo por el todo”.

Ser bombero es una profesión que deja muchas satisfacciones, por el hecho de rescatar personas.

Una vez rescatamos sin heridas a un niño que se cayó en una barranca. Fue una gran satisfacción porque la mamá quedó agradecida”, recuerda.

“No me siento como un héroe, es mi trabajo, es mi deber, la lealtad a la ciudadanía es primero”, dice Noé con convicción.

Como todos sus compañeros, cada día se esfuerza por cumplir el lema del Heroico Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México: Honor, valor, lealtad y sacrificio.

Siempre ha sido así: ayudar, ayudar y ayudar”, concluye al tiempo que suena la chicharra.

De repente, sin saber de dónde, aparece una decena de bomberos. Tal vez estaban comiendo, haciendo ejercicio o descansando, pero el deber los llama. Se deslizan por tubos o llegan corriendo. Antes de que nos demos cuenta, ya están equipados salen en un imponente camión rojo, con la sirena sonando. Los demás autos les abren el paso: ahí van los bomberos a salvar vidas.

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