Regresó Sangermán, tomógrafo robado al Hospital Valdivieso

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DETRÁS DE LA NOTICIA
Alfredo Martínez de Aguilar

 

Dicho está que Oaxaca es mágico y hechicero, sin embargo, esta aseveración va más allá. En Oaxaca la realidad, sobre todo, en política, es increíble y lo increíble, se hace realidad cotidianamente. Pasa todo y no pasa nada.
Para ocultar las perversas maniobras, incluso, legaloides, que han permitido el escandaloso saqueo sin llenadera en Oaxaca, se han conformado amplísimas redes de corrupción que, lamentablemente hasta ahora, tienen garantizada la total impunidad.
Por otro lado, para sembrar el terror entre la población cíclicamente se disparan los índices de violencia aparejados a la agitación social de las movilizaciones, marchas, plantones, bloqueo de calles y carreteras, toma de oficinas y de la caseta de peaje de San Pablo Huitzo.
Para manipular a la población mediáticamente, de manera más que frecuente se recurre al expediente fácil, cómodo y sencillo, de pretender culpar a la delincuencia organizada de la creciente inseguridad y violencia en el territorio oaxaqueño.
Frente a esta perversa maniobra política hemos advertido insistentemente que en Oaxaca, efectivamente, hay presencia del crimen organizado, pero de corte político, es decir, grupos políticos de ayer y de hoy, convertidos en mafias, que se disputan la plaza de Oaxaca.
Mafias familiares integradas, además, por amigos y compadres, finalmente socios y cómplices, que han saqueado la educación pública desde el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) y la universidad pública, Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO).
Lo mismo ha ocurrido con las diversas dependencias del sector salud, empezando por el Sistema de Protección Social en Salud del Estado de Oaxaca, conocido ampliamente como Seguro Popular.
De qué dimensión y magnitud será el monto del saqueo que obligó a ordenar la ejecución, previa tortura, del ex Subdirector de Administración y Finanzas de la Secretaría de Salud, Rafael Pérez Gavilán Escalante, hecho sin precedente en la historia de Oaxaca.
A contracorriente de la opinión generalizada, convencida que el intento de rescate de la Secretaría de Salud y de los Servicios de Salud de Oaxaca fracasó rotundamente, hoy les damos a conocer la primicia que realmente no fue así del todo.
La renuncia de Juan Díaz Pimentel, convertido en víctima propiciatoria, al afectar poderosos intereses y pisar muchos callos políticos, no fue del todo en vano, pues obligó a sacar la cabeza de las manos negras que saquean al sector salud.
De entrada, puso de manifiesto la abierta complicidad de los secretarios generales de la Sección 35 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSA) y de la Subsección 07 del Hospital General Dr. Aurelio Valdivieso.
Se confirmó que el dirigente, Mario Constantino Félix Pacheco, no solo carece de Título y Cédula Profesional como Enfermero, sino que ante todo no tiene Toma de Nota desde hace un año que fue electo, por lo que la Sección 35 no tiene legalmente dirigente.
Pero lo más preocupante es que Mario Constantino Félix Pacheco no tiene ninguna autoridad moral mucho menos representación político-sindical, como tampoco la tiene Alberto Vásquez Sangermán, dirigente de la Subsección 07.
Por tal motivo, los trabajadores de la Secretaría de Salud y de los Servicios de Salud de Oaxaca han empezado a demandar la destitución de ambos personajes que usurpan los cargos de secretarios generales de la Sección 35 y de la Subsección 07 del SNTSA.
Como resultado del conflicto surgido por el intento de “limpia” en la Secretaría de Salud y de los Servicios de Salud de Oaxaca y el consecuente paro de labores, el dirigente de la Subsección 07 Alberto Vásquez Sangermán, regresó el Tomógrafo que se había robado del Hospital Civil.
Para justificar la devolución del equipo médico el médico Vásquez Sangermán pretextó que fue amenazado que secuestrarían a sus hijos, si no levantaba el paro en el Hospital General Dr. Aurelio Valdivieso, y si no devolvía el equipo de tomografía que se había robado.
Por las amplísimas redes de complicidad, la corrupción y la impunidad, se han convertido en las peores maldiciones de México y por ende de Oaxaca. La anarquía es la principal fuente de riqueza mal habida. A la vista de todos está que así es en todo México
No importan los delitos federales y del fuero común que se cometan por los propios servidores públicos o bien, por los dirigentes sindicales o de organizaciones sociales; mucho menos los crímenes considerados penalmente en los que incurren.
Un caso conocido por los oaxaqueños desde hace muchos años, es el escandaloso saqueo en la educación y la salud. Hasta ahora no se ha dado a conocer el monto real que alcanza el criminal saqueo en ambos sectores, cuándo inició ni a todos los probables responsables.
Gabino Cué, dejó el estado con una corrupción tal, que generó más de dos mil 300 carpetas de investigación por cohecho, peculado y enriquecimiento ilícito, fraude. ¡Pero, increíblemente, estos delitos, no están tipificados legalmente!
¿Quién protege a los ex y actuales dirigentes sindicales corruptos de la Secretaría de Salud? ¿Por qué tienen garantizada la impunidad, a pesar de saquear los Servicios de Salud de Oaxaca junto con ex y funcionarios?
¿Quién lo hace desde el Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSA), desde la propia Secretaría de Salud federal o desde el Gobierno del Estado de Oaxaca?
¿Por qué se negocia con Mario Félix Pacheco, no obstante carecer de personalidad jurídica para hacerlo, al no contar con Toma de Nota y, en consecuencia no existir legalmente dirigente de la Sección 35 del SNTSA?
¿Por qué el Gobierno de Oaxaca acepta y reconoce, de hecho, personalidad jurídica al secretario general de la Sección 35 de la que carece desde las elecciones en las que su Planilla resultó ganadora, en marzo de 2017?
¿Por qué no se procede legalmente contra el secretario general de la Subsección 07 del Hospital General Dr. Aurelio Valdivieso, Alberto Vásquez Sangermán, a pesar de estar documentado que robó equipo médico?
¿Por qué se ha dejado crecer un conflicto innecesario? ¿Por qué si la solución es muy simple y sencilla para rescatar administrativa y financieramente al sector salud, a través de la aplicación estricta de la Ley, no se hace?
¿Por qué no se investiga la probable complicidad de Jorge Enrique Castillo Díaz, principal operador político-financiero de Gabino Cué, de Jenoé Ruiz y Mario Félix Pacheco, en la ejecución de Rafael Pérez Gavilán?
No hay que olvidar que durante el mes de diciembre de 2015, tres meses antes de la ejecución de Rafael Pérez Gavilán, Mario Félix Pacheco, Jenoé Ruiz López y Alberto Vásquez Sangermán, se enfrentaron con Rafael.
La discusión a gritos y mentadas de madre, se dio por la falta de pago de bono a sus familiares e incondicionales entre los que se encuentran los hijos de Mario Félix, Mario y Jean, y su amante, por lo que exigió su cese.
Funcionarios y trabajadores de los SSO manejan insistentes versiones que revelan que personalmente el ex Subdirector de Administración y Finanzas de Salud entregaba maletas llenas de dinero a Jorge Castillo Díaz.

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