De esclava sexual a ganadora del premio Nobel de la Paz

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EXCELSIOR

La activista yazidí fue galardonada con el prestigioso premio por sus esfuerzos para atajar la violencia sexual en los conflictos armados

CIUDAD DE MÉXICO

Desde hace años es bien sabido que países como Afganistán, Siria, Irak y Yemen se encuentran en constantes conflictos armados.

Las consecuencias no sólo son miles de muertos, sino personas desplazadas de sus hogares, niños forzados a convertirse en soldados y mujeres obligadas a la esclavitud sexual.

Aunque desafortunadamente muchos no logran salir de ese mundo, hay algunos que contra todo pronóstico logran cambiar su vida.

Un claro ejemplo es el caso de Nadia Murad, sobreviviente de esclavitud sexual a manos del grupo yihadista Estado Islámico en Irak.

La joven de origen yazidí de 25 años recientemente acaba de recibir el premio Nobel de la Paz por sus ‘esfuerzos para acabar con el uso de la violencia sexual como arma de guerra’.

Ahora es una activista de los derechos humanos y se enfoca en los refugiados y las mujeres.

Al anunciar el premio, la presidenta del comité del Nobel, Reiss-Andersen, declaró:

Un mundo más pacífico solo puede lograrse si las mujeres y sus derechos fundamentales y su seguridad son reconocidos y protegidos“.

SU HISTORIA

Murad vivía tranquilamente en su aldea natal en la región montañosa de SInjar (al norte de Irak) cuando un día de 2014 camionetas con la bandera de los yihadistas se adueñaron del pueblo.

Sin piedad mataron a los hombres, se robaron a los niños y condenaron a miles de mujeres a una vida de trabajo forzado y esclavitud sexual.

Las violaciones fueron llevadas a cabo para destruir a las mujeres y a las niñas y garantizar que nunca lleguen a vivir una vida normal de nuevo […] El Estado Islámico convirtió a las mujeres yazidíes en carne para la trata“, contó la joven a los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU.

La afectada logró escapar del martirio con ayuda de una familia musulmana de Mosul y con documentos falsos cruzó varias fronteras y se unió a una organización  de ayuda.

Junto con su amiga Lamia Haji Bashar, ambas ganadoras conjuntas del Premio Sájarov de derechos humanos de 2016, continúan la lucha por los 3 mil yazidíes que siguen desaparecidos, presuntamente en cautiverio.

***MJPR***

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