*.- Navidad desigual.

Vision politca.

  

Por: Fernando Cruz Lopez.

 

La Navidad llegó puntual… pero solo para los diputados federales. Para los trabajadores del recinto legislativo, la temporada decembrina volvió a ser sinónimo de espera, silencio y desprecio institucional. Mientras la bancada de Morena en San Lázaro reparte MacBooks como si fueran volantes y la Cámara de Diputados autorizó prerrogativas generosas para cada legislador, quienes sostienen el funcionamiento diario del Congreso siguen sin recibir sus vales de fin de año. Así, sin rubor y sin explicación.

 

La ironía es insultante. Los vales no son un privilegio ni un regalo discrecional: son una prestación destinada a quienes menos ganan, a trabajadores con ingresos menores a 40 mil pesos, para quienes un bono de 15 mil pesos en vales representa alivio real en una época de gastos obligados. No hablamos de lujos tecnológicos ni de compensaciones doradas; hablamos de una prestación básica que, a estas alturas de diciembre, sigue “extraviada” en los laberintos de la burocracia legislativa.

 

El periodo ordinario ya concluyó, los discursos se guardaron, las sesiones se clausuraron… pero la omisión permanece. Y cuando una omisión afecta siempre a los mismos —los de abajo— deja de ser descuido y se convierte en decisión política. La señal es clara: primero el confort de los legisladores, después —si queda tiempo y voluntad— los derechos de los trabajadores.

 

Aquí es donde el discurso se desploma. “No se vale gobierno rico con pueblo pobre”, repetían como mantra. Hoy esa frase suena hueca, casi ofensiva, cuando el poder legislativo muestra una vez más que la austeridad es selectiva y la sensibilidad social se queda en el micrófono. La transformación prometida no puede medirse en computadoras nuevas sobre escritorios alfombrados mientras en los pasillos hay trabajadores preguntándose si este año también serán invisibles.

 

La congruencia no se declama, se practica. Y en este episodio, la práctica es brutalmente clara: hay dinero para prebendas políticas, pero no para cumplir a tiempo con quienes hacen posible que el Congreso funcione. La Navidad legislativa fue generosa… solo que no alcanzó para todos.

 

Si Morena quiere seguir hablando de justicia social, haría bien en empezar por casa. Porque ningún proyecto político puede sostenerse sobre la indiferencia hacia quienes menos tienen. Y porque, al final, no hay MacBook que pueda maquillar una injusticia tan evidente…Sigame en X como @Visionpolitca7.

 

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