Influencer pierde 140,000 seguidores en minutos después de que su filtro fallara y revelara su verdadero rostro
El filtro de belleza se desactivo momentáneamente mientras estaba en en una transmisión en vivo, perdiendo miles de seguidores en redes sociales ante su cambio de apariencia

Una transmisora en vivo originaria de China perdió miles de seguidores después de que una falla en su filtro de belleza revelara su rostro real, según publicaciones virales en redes sociales aunque esta supuesta pérdida de prestigio y audiencia aún no ha sido verificada de forma independiente.
Los clips, que circulan en redes sociales muestran a la influencer de belleza grabando un video cuando el percance estético ocurrió, cuando de repente, su filtro de belleza se desactiva, revelando un rostro maduro con una tez más cálida, diferente al rostro pequeño y pálido con rasgos simétricos que el filtro mostraba.
Aunque el barniz virtual se restauró a los pocos segundos, el daño supuestamente ya estaba hecho. Reportes en redes sociales indican que perdió 140,000 seguidores tras este vistazo involuntario, y muchos otros espectadores defendieron a la mujer, incluso afirmando que preferían su versión sin filtros. “Creo que es mucho más bonita que el filtro”, comentó un fan. “El filtro parece inerte”. Otros criticaron los estándares de belleza poco realistas de la era digital y la “máscara digital” impuesta.
¿Qué es el embellecimiento digital?
El embellecimiento digital se define como el uso de software, aplicaciones, filtros y herramientas de inteligencia artificial para alterar, mejorar o modificar la apariencia física de una persona en fotografías o vídeos antes de su publicación o visualización.

Créditos: Especial
Este fenómeno, muy extendido en redes sociales como TikTok e Instagram, busca camuflar supuestos defectos, destacar características físicas o ajustarse a estándares de belleza ideales, lo que puede aumentar la confianza social de quien lo usa.
Se utiliza como una forma de autoentretenimiento y mejora de la autoimagen, pero también como herramienta de marketing personal aunque expertos han advertido que el uso excesivo puede provocar la “dismorfia de selfie” o la dismorfia facial digital, donde la persona no se siente cómoda con su rostro real al compararlo con la versión editada.
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