“El título es lo único”: Gabriel Caballero

cavayero La imagen de Gabriel Caballero en el banquillo de Pachuca dirigiendo al cuadro blanquiazul traslada, de inmediato, la memoria de todos los aficionados de los Tuzos a la estampa del capitán argentino naturalizado mexicano levantando títulos de cualquier torneo. El Eterno, como aún lo llaman, en todo su esplendor es el máximo representante de la más ganadora época del conjunto de Hidalgo.

Por todo lo que implica el emblemático ex jugador, y ante la sequía de títulos recientes, Caballero Schiker llegó al timón tuzo y está comprometido con la institución y afición que lo cobijaron cuando jugador, para retribuirles la confianza depositada en sus conocimientos con el esperado campeonato de Liga en el futbol mexicano. Gabriel sabe y acepta la urgencia que existe por parte de la directiva del Pachuca para refrendar la grandeza del club.

El buen trabajo realizado al frente de los equipos con límite de edad en Pachuca, fue trascendental para que Gabriel arribara como responsable absoluto del primer equipo.

Sin embargo, la apuesta por el novel director técnico podría terminar por no cumplir con lo que de Caballero se espera, debido a la inexperiencia que tiene en el máximo circuito.

Hasta el momento, el oriundo de Rosario, Argentina, mantiene a los Tuzos en la séptima posición de la tabla general, con 16 puntos, aunque queda mucho torneo por jugarse.

Gabriel, ¿el equipo ya se acopló a lo que usted pretende en el terreno de juego?

Van de a poco. Cada vez se vislumbra más mi idea futbolística sobre el campo. Hay detalles a corregir, pero siempre los hay; lo importante es que el grupo está unido, y que tiene hambre de conseguir los objetivos planeados en el inicio del campeonato.

¿Cuáles son esos objetivos a cumplir, Gabriel?

Estar dentro de los mejores ocho del campeonato, calificar a la Liguilla y pelear con todo por el título de Liga. Se armó el plantel que tengo ahora, para cumplir cabalmente con lo que menciono, porque Pachuca es un club grande, en el que no caben las medias tintas; acá hay que pensar en ganar todo y ganar siempre.

¿Esos deseos por ganar y demostrar nivel convierten al título en lo más deseado por Pachuca, en una obsesión?

Deportivamente hablando, sí. Pero para eso nos preparamos todos los días, para ser campeones… Aunque depende de muchos factores que un club logre salir campeón, no solo es cuestión de argumentos futbolísticos, intervienen todo tipo de cuestiones y circunstancias, pero, el campeonato es lo único, por y para eso trabajamos todos los días.

Con usted en el banquillo, la afición se remonta a las épocas triunfales del club, ¿el hecho de ser un símbolo para el equipo aumenta la presión por salir campeón?

No hay presión, pero sí, por mi parte, aumenta el compromiso con el club. En Pachuca trabajamos para escribir más historias de éxito en el presente. Igualar al equipo que le dio tanto a Pachuca, como era al que tuve la fortuna de pertenecer, es muy complicado. El proyecto que Enrique Meza armó con Pachuca en ese tiempo, no fue cosa que se resolvió en un día; te puedo decir que mi equipo, todos mis jugadores, vislumbran emular a los de aquellas temporadas, pero con cambios, con diferentes argumentos, con mi estilo.

Honestamente, Gabriel, ¿para qué está este Pachuca?

Para desplegar buen futbol, para convencer a su afición, para calificar a la Liguilla, para pelear con cualquiera, para ser campeones. Estamos listos para reescribir nuestra historia con mayores proezas; vamos poco a poco.

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