A un año de su partida, recuerdan al CREADOR de la CORONA de la Virgen de la SOLEDAD

MELINA TAÍZ
Cristóbal Domínguez y Morales, maestro orfebre oaxaqueño, es conocido por el diseño y elaboración de la segunda corona que porta la Virgen de La Soledad, la cual realizó con el apoyo de su familia y es admirada por todos los devotos que acuden a visitar a la virgen de todos los oaxaqueños.
La historia sobre la aparición de la Virgen de la Soledad data desde su aparición, un 18 de diciembre de 1620 y ha pasado por tres coronaciones, siendo la primera hecha por el papa Pío Décimo en 1909, la segunda fue en 1959 y la última se hizo en el año 2000, luego de que, en 1991, la corona que poseía fuera robada.
Dicha corona estaba valuada en 75 millones de pesos ya que estaba elaborada con oro de 18 quilates, el cual fue donado por los creyentes católicos, además de que poseía incrustaciones de rubíes, diamantes y esmeraldas.
Tras su robo, don Cristóbal fue seleccionado de entre varios artesanos para realizar una nueva corona a la virgen, debido a que participó como aprendiz encargado de la fragua durante la creación de la primera y tenía la experiencia, además de la devoción y ganas de crear algo para la virgen.
“Para mi familia fue una gran emoción el trabajar en la segunda corona de la virgen, participamos todos nosotros, para él era una ilusión ser reconocido por la labor de crear la corona, ya que participó en la realización de la primera, pero no le dieron ningún reconocimiento”, comenta Raymundo sobre los deseos de su padre.
Don Cristóbal hizo participes a todos sus hijos de este proyecto, los cuales aportaron en diferente medida algo para su creación, además de que siempre contó con el apoyo de su esposa, quien siempre lo animó durante esos seis meses de arduo trabajo para concluir con su misión.
Esta nueva corona estaba elaborada con técnicas de cartoneado a mano, cuenta con oro de 12 quilates y esmeraldas de 16 quilates, esta pieza tiene un peso de 680 gramos y esta valuada en 5 millones de pesos aproximadamente. Fue entregada en diciembre del 2000.
La coronación estuvo encabezada por el entonces arzobispo Héctor González y su auxiliar Miguel Ángel Alba, luego de esta ceremonia, el sueño de Cristóbal se hizo realidad, ya que, en la iglesia de La Soledad, permanece una placa con su reconocimiento por su excelente trabajo.

A casi un año de su partida de este mundo, sus hijos Raymundo, José Manuel, Crisantemos, Roberto y Judith, recuerdan el legado que dejó su padre para la iglesia y creencias en la capital oaxaqueña, además de sus enseñanzas en el oficio de la orfebrería.
Su hijo Raymundo narra que su padre inició en el oficio desde muy joven, ya que su abuelo también era artesano y se dedicaba a la fabricación de zapatos, por lo que decidió mandar a su hijo Cristóbal a aprender un oficio con maestros joyeros de Oaxaca.
Comenta que, a pesar de su esfuerzo y ganas de aprender, los maestros joyeros del estado no compartían sus técnicas para la elaboración de joyería, por lo que don Cristóbal decidió irse a la Ciudad de México a aprender a otros talleres diferentes técnicas.
A su regreso a la ciudad de Oaxaca, Cristóbal tuvo un interés por la docencia para compartir con los jóvenes lo que él había aprendido y así ser diferente a los artesanos oaxaqueños, por lo que años más tarde trabajó en la escuela de oficios de capacitación artesanal, en el municipio de Oaxaca de Juárez.
“Sentimos bastante orgullo de que esté su trabajo y su labor ahí y también que hay muchos chicos que entraron a esa escuela de oficios, al taller de joyería de mi padre y hoy ejercen ese oficio y tienen un sostén. Mi papá fue muy abierto a enseñar lo que era su trabajo y la joyería artesanal, con el cartoneado”, recuerda su hijo con cariño.
Entre otros logros, uno de los trabajos de don Cristóbal se encuentra en el Vaticano, se trata de una cruz de Yalalag, hecha a mano con restos de los santos Cajonos, los cuales canonizó el papá Juan Pablo II en su última visita a México. Esta cruz se puso en un estandarte la cual dio como obsequio la arquidiócesis oaxaqueña al Vaticano.
Será el próximo 6 de abril que se cumpla un año del fallecimiento de este gran artesano oaxaqueño, por lo que su familia hace la invitación a la misa de cabo de año que se llevará a cabo en punto de las seis de la tarde en la iglesia de La Soledad para recordarlo.

