Trump pierde Senado y Cámara de Representantes; Texas y California, en manos de latinos
El Partido Demócrata arrasó en las elecciones intermedias de Estados Unidos, quitándole a los republicanos estados clave y asientos en el Congreso.

Los demócratas lograron el martes la mayoría tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, con victorias arrolladoras que se extendieron a bastiones republicanos, mientras decenas de millones de votantes propinaban un duro voto de castigo al presidente Donald Trump.
Los candidatos demócratas voltearon escaños en manos republicanas en Carolina del Norte, Ohio, Iowa, Texas, Carolina del Sur y Kansas, donde el presidente había elegido personalmente a los nominados del Partido Republicano o intentó movilizar a los votantes en su favor con actos de campaña.
Alcance demócrata en elecciones Estados Unidos
La magnitud y el alcance de la ola demócrata aún se estaban perfilando, pero el partido se impuso en estados que durante mucho tiempo se consideraron fuera de su alcance, incluidos bastiones conservadores como Carolina del Sur, Texas e Iowa.
La ola demócrata puso de relieve la profunda frustración de los votantes con la gestión económica de Trump y su decisión de iniciar una guerra contra Irán en febrero, que disparó los precios de la gasolina. En encuesta tras encuesta, los votantes expresaron preocupación por el costo de vida e indignación por la forma en que Trump ha abordado el problema.
En Kansas, Adam Hamilton, pastor de una megaiglesia, se convirtió en el primer demócrata en ganar un escaño en el Senado desde la Gran Depresión, hace casi un siglo.
En Ohio, el demócrata Sherrod Brown ganó un escaño que hace dos años ocupaba el vicepresidente JD Vance, mientras que el legislador estatal demócrata de Texas James Talarico resistió una avalancha de gasto electoral de grupos externos y derrotó al fiscal general republicano Ken Paxton, acosado por los escándalos. Tanto en Ohio como en Texas, Trump se impuso por un margen de dos dígitos en 2024.
En Carolina del Sur, un estado donde Trump ganó por casi 18 puntos en 2024, la pediatra Annie Andrews triunfó sobre la senadora republicana Darline Graham, quien fue nombrada para ocupar el escaño tras la muerte de su hermano, el senador Lindsey Graham.
¿Qué significa un Senado liderado por demócratas?
Un Senado liderado por los demócratas significa que el partido tendrá más poder para abrir investigaciones sobre el gobierno de Trump y puede bloquear sus nominaciones a puestos del gabinete y a jueces federales vitalicios.
Los resultados de mitad de mandato desplazan el centro de gravedad más cerca del Capitolio, donde los demócratas buscarán frenar el poder de Trump después de dos años de aquiescencia de los republicanos en el Congreso.
Los resultados dejan a Trump —quien observó los resultados en la Casa Blanca con sus asesores y miembros de su gabinete— con un capital político drásticamente reducido dentro y fuera del país.
Prácticamente había garantizado que los resultados se verían como un referéndum sobre él mismo al instar repetidamente a los votantes a “fingir que estoy en la boleta”. Pero unas 24 horas después de que Trump dijera eso, el presidente comenzó a dirigir la culpa a otro lugar el martes por la noche a medida que llegaban los resultados, publicando en redes sociales: “¡Yo no estaba en la boleta y si lo hubiera estado, habríamos ganado POR PALIZA!”.
Candidatos republicanos frente a demócratas
Las opciones de Trump para las contiendas republicanas tenían su propio lastre
A pesar de instar a los votantes a usar su imaginación al leer los nombres en la boleta, los candidatos republicanos elegidos a dedo por Trump en Texas y Carolina del Sur enfrentaron un profundo escepticismo.
La republicana Darline Graham, hermana del fallecido senador Lindsey Graham, perdió ante la demócrata Annie Andrews en Carolina del Sur después de una campaña en la que enfrentó preguntas sobre su inexperiencia.
El republicano Ken Paxton, quien perdió ante el demócrata James Talarico en Texas, fue sometido a juicio político por su propio partido por acusaciones de corrupción y quedó manchado por un divorcio muy público. Pero Trump lo respaldó en lugar del poderoso senador en funciones John Cornyn, a quien no consideraba suficientemente afín.
Las presiones de lealtad de Trump también llevaron al senador republicano en funciones Thom Tillis en Carolina del Norte a decidir retirarse después de chocar con el presidente. Para intentar mantener ese escaño en manos del Partido Republicano, Trump respaldó a su aliado cercano Michael Whatley, quien perdió ante el demócrata Roy Cooper.
Trump también sufrió dos derrotas en dos estados del centro norte del país que habían soportado el peso de los altos precios del diésel y su guerra arancelaria. El demócrata Adam Hamilton derrotó al republicano Roger Marshall en Kansas, mientras que la republicana Ashley Hinson perdió ante el demócrata Josh Turek.
En Ohio, el demócrata Sherrod Brown recuperó el escaño en el Senado que perdió hace dos años, derrotando al senador republicano designado Jon Husted en un estado en el que Trump y el vicepresidente JD Vance hicieron campaña repetidamente.
Con Husted, Trump tuvo una fijación extraña con su físico, admirando con frecuencia el cuerpo del exjugador de fútbol americano durante mítines de campaña en Ohio y en otras partes del país.
Los demócratas también retuvieron el martes un escaño clave del Senado en Georgia donde otro de los candidatos respaldados por Trump enfrentó controversia.
En esa contienda, el demócrata Jon Ossoff derrotó al republicano Mike Collins, un acólito de Trump que tuvo dificultades para defenderse de sus vínculos con nacionalistas blancos y una investigación ética no resuelta en la Cámara de Representantes.
En 2024, Trump ganó los siete estados: Texas, Carolina del Sur, Carolina del Norte, Ohio, Georgia, Iowa y Kansas.
En otra señal de debilidad republicana, la demócrata Gina Hinojosa derrotó al gobernador de Texas en funciones Greg Abbott, a quien Trump había respaldado y elogiado repetidamente. El martes por la noche, Trump publicó en redes sociales que Abbott tenía la culpa de su derrota, llamándolo un “RINO” —un republicano sólo de nombre.
Los votantes culpan a las políticas económicas de Trump
Colocarse a sí mismo en el centro de la mente de los votantes fue una gran apuesta del presidente y de su equipo político, que creían que personalizar las elecciones de mitad de mandato activaría a los seguidores de su movimiento “Hagamos grande a Estados Unidos otra vez” que, de otro modo, podrían ser menos propensos a acudir a votar cuando Trump no fuera un candidato oficial.
Los demócratas estaban entusiasmados de ver al impopular presidente insertarse tan plenamente en la campaña, convencidos de que eso ha servido como un recordatorio eficaz de a quién se debe culpar por el estado de la economía.
“¿El deseo de Trump de que todos piensen que está en la boleta? O sea, está pasando”, afirmó el senador Andy Kim, demócrata por Nueva Jersey, quien ha hecho campaña este otoño en regiones clave como Iowa, Georgia y Texas. “Todos están pensando en él y en el daño que les ha hecho directamente”.
El entusiasmo en torno a la gestión de Trump es bajo, según The AP Voter Poll, una amplia encuesta de votantes de mitad de mandato, que mostró que relativamente pocos votantes tienen algo bueno que decir sobre el desempeño de Trump en cuestiones de economía. Alrededor de dos terceras partes de los votantes a nivel nacional afirman que las políticas de Trump han empeorado las condiciones económicas en el país, mientras que sólo cerca de 3 de cada 10 han dicho que han mejorado las condiciones económicas. De manera similar, alrededor de dos terceras partes de los votantes señala que las políticas arancelarias de Trump han “perjudicado” a la economía nacional, o a la economía en su área local.
Las opiniones sobre las prioridades más amplias de Trump —y sus capacidades como líder— también fueron mayormente negativas. Más de la mitad de los votantes afirma que Trump no es un líder fuerte, no lucha por personas como ellos, no tiene las prioridades correctas y no tiene la capacidad mental para servir eficazmente como presidente. Cerca de 6 de cada 10 votantes asegura que Trump da mayor prioridad a sus intereses personales que a los del país, mientras que cerca de 4 de cada 10 dijo que da más peso a los intereses del país.
El presidente —que enfrentó a una Cámara de Representantes liderada por los demócratas durante la segunda mitad de su primer mandato— hizo campaña de manera agresiva en las últimas semanas para mantener las mayorías republicanas en el Capitolio porque sabe cuáles serían las consecuencias si los demócratas toman el poder.
Pero el presidente restó en ocasiones importancia a la posibilidad de que los republicanos pierdan poder en el Congreso. El presidente también es muy consciente del poder político que obtiene al tener un antagonista, aprovechando la oposición para consolidar el apoyo dentro de su partido y aumentar la recaudación de fondos.
De las investigaciones al juicio político, la apuesta es alta para Trump
Altos dirigentes demócratas, mientras anticipan una mayoría en al menos una cámara del Congreso, han ido dejando entrever cuáles serían sus principales objetivos de investigación: las políticas del gobierno de Trump, la conducta de su personal y las interacciones entre funcionarios del gobierno y corporaciones privadas que han intentado ejercer influencia sobre la Casa Blanca.
Entre sus prioridades figuran los negocios de la familia Trump, el manejo por parte de la administración de la investigación sobre Jeffrey Epstein y acusaciones más amplias de corrupción corporativa.
Una mayoría demócrata contaría con el control de las comisiones, presupuestos y personal más grandes, y facultades de citación que podrían obligar al gobierno a responder ante el Congreso. Como respuesta, la Casa Blanca podría retomar su estrategia del primer mandato de Trump, cuando demoró las solicitudes del Congreso de documentos y testimonios e invocó el privilegio ejecutivo sobre cierta información.
El presidente también se prepara para grandes batallas legislativas, al señalar que tiene un “veto fuerte”. El martes por la noche, Trump publicó una foto de su característica gorra roja con la palabra “VETO ” bordada en ella.
Tras casi 40 años, los estados fronterizos con México volverán a ser de gobiernos demócratas en un resultado electoral histórico este martes. Entre ellos, están California, donde Xavier Becerra derrotó a Steve Hilton, y Gina Hinojosa venció a Greg Abbott.
Los opositores también ganaron la gubernatura de Georgia con Keisha Lance Bottoms por primera vez desde 1998, mientras sacaban provecho a una ola de descontento de los votantes por la economía, la inflación, la atención médica y el futuro de la democracia.
Bottoms, una exalcaldesa de Atlanta que fue asesora del expresidente Joe Biden, superó los ataques republicanos sobre su gestión de la ciudad durante la pandemia de covid-19 para convertirse en la primera gobernadora afroamericana del país.
Bottoms derrotó a Rich Jackson, un multimillonario que invirtió más de 200 millones de dólares de su propio dinero en la contienda. Ella lo acusó de hacerse rico a costa de un sistema de atención médica roto y de lucrar con el dolor.
- HISTÓRICO
En total, 36 estados que albergan a cerca del 80 por ciento de la población del país elegían gobernador el martes. En 19 estados, el cargo está vacante. De cara a las elecciones, los gobernadores demócratas representaban al 60 por ciento de la población del país, pero los republicanos controlaban 26 de las 50 gobernaciones.
“Nuestro objetivo no es sólo la mayoría de la población, sino la mayoría de los estados”, le comentó a The Associated Press Meghan Meehan-Draper, directora general de la Asociación de Gobernadores Demócratas.
Los demócratas obtuvieron por última vez una mayoría de gobernaciones en 2006, cuando dieron vuelta a seis gobernaciones en las últimas elecciones de mitad de mandato bajo un presidente republicano en su segundo mandato. Los republicanos recuperaron la mayoría cuatro años después.
Más estados bajo liderazgo demócrata podrían significar más gobernadores que combatan —o desdeñen— la agenda de Trump.
