Las entrañas del poder: La promesa

PLUMAS SELECTAS
Por Olegario Roldan
«El alcalde tiene dos obligaciones que están por encima de cualquier otra: mantener la ciudad segura y gobernar de una manera claramente liberal y progresista. Perdido eso, la magia desaparecería.»”
Francisco Goldman (1954)
En Puebla, la originalidad política sigue siendo un recurso no renovable. El alcalde, Pepe Chedraui, nos recuerda —con esa modestia que caracteriza a la clase gobernante— que “no somos iguales”. Y, en efecto, no lo son, son peores, dan promesa de funcionario, que no dejarán “ni un solo peso de deuda”. Una promesa que, como tantas en la vida pública mexicana, merece ser enmarcada… o al menos archivada con cuidado para futuras comparaciones incómodas.
Según la narrativa oficial, el pasado reciente —encarnado en las administraciones panistas de Eduardo Rivera y Adán Domínguez— no solo heredó números rojos, sino también una ciudad con achaques urbanos dignos de diagnóstico reservado. Frente a ese panorama, la solución no podría ser más elegante: pedir un crédito que, milagrosamente, no comprometerá las finanzas municipales. Porque, al parecer, en Puebla los préstamos no generan deudas, sino “herramientas para acelerar el desarrollo”. La alquimia financiera, ahora también al servicio del oficialismo.
En suma, entre promesas de deuda inexistente, programas “históricos” y excepciones muy oportunas, la ciudad sigue avanzando con paso firme hacia ese horizonte donde todo cambia… para que, en esencia, nada cambie demasiado.
Por si fuera poco, el edil presentó con bombo y platillo el Programa Municipal de Derechos Humanos 2024–2027, descrito como “histórico”. No porque resuelva de tajo las desigualdades estructurales, sino porque es el primero de su tipo —un logro que, visto con cierta malicia, habla tanto de la novedad del esfuerzo como del prolongado desinterés previo. Aun así, se nos promete una ciudad “más justa, incluyente y con igualdad de oportunidades”, conceptos que en el discurso político suelen ser tan abundantes como escurridizos en la práctica.
La aldea
Mientras tanto, en San Andrés Cholula, la realidad ofrece un contraste menos retórico y más aromático: la mala disposición de residuos sólidos ha obligado a las autoridades a anunciar operativos para exhortar —y eventualmente sancionar— a quienes insisten en prácticas poco higiénicas. Es decir, el problema existe, se reconoce… y se atiende con el clásico combo institucional de llamados a la conciencia y amenazas de multa, confiando en que esta vez sí surtirá efecto donde antes no.
Historias de un baquetón
Y como para que no falte el toque de coherencia nacional, desdeZacatecasel senador Saúl Monreal levanta la mano para la gubernatura que hoy gobierna su hermano. Con admirable franqueza, pide a Morena hacer “excepciones” al candado anti-nepotismo. Porque si algo define a la política mexicana contemporánea es su capacidad para legislar principios… y, acto seguido, negociar las excepciones.
