San Judas, la Santa Muerte y el narco: así opera el uso de santos como supuesta protección en el narcotráfico
Un académico del ITESO explica por qué figuras como San Judas Tadeo o la Santa Muerte aparecen en contextos del crimen organizado: no es fe, sino una apropiación utilitaria de los símbolos religiosos.

MILENIO
En México, las imágenes religiosas forman parte del paisaje cotidiano: desde pequeños altares en casa hasta grandes figuras colocadas en negocios o viviendas.
Sin embargo, en los últimos años también se ha observado la presencia de santos, vírgenes o figuras devocionales en contextos vinculados con el crimen organizado.
Para el académico del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), Arturo Navarro, a quien MILENIO entrevistó, este fenómeno no implica necesariamente que las figuras religiosas estén ligadas a la violencia, sino que responde a una apropiación particular de la religión.
Desde su perspectiva, para entender por qué figuras del catolicismo popular, como San Judas Tadeo o la Virgen de Guadalupe, aparecen en estos contextos, es necesario revisar primero los elementos básicos de cualquier religión.
“Habrá que ir primero a los componentes básicos de la religión, que serían tres: un sistema de creencias, que tiene justamente datos sobre las creencias; luego tiene culto y luego tiene una forma moral, una serie de prescripciones de cómo organizar la convivencia”, explicó en entrevista para MILENIO.
El académico considera que, en algunos casos, la relación entre delincuencia y símbolos religiosos no pasa por la dimensión moral de la religión, sino por una apropiación cultural y utilitaria de los símbolos.
“En el caso del uso de estas imágenes, quienes se refieren a ello con este uso cercano a la violencia se acercan más a la parte cultural, pero no a la parte moral; es decir, hay un uso instrumentalizado de la religión, de tal forma que el santo o la figura religiosa de la que se trate va a ser referida como si fuese un elemento de protección, pero no hay un compromiso en realidad por el cambio de vida, y ahí es donde se da la ruptura”, refiere Navarro.
Figuras de San Judas Tadeo o la Virgen de Guadalupe son parte del proceso de apropiación cultural y utilitaria de los símbolos religiosos. (Cortesía)Adaptar la devoción
Una práctica religiosa asumida desde la fe implica algo más que la creencia en determinados símbolos o figuras.
“Me parece que cuando cualquier religión se plantea como tal y es asumida por un creyente, entonces no solamente sigue los contenidos de fe, no solamente cree en los elementos que están ahí planteados, sino que también trata de ajustar su vida a esas creencias”.
En el caso de la delincuencia organizada, dice, al haber un uso instrumental no se cambia la conducta y por eso empiezan a aparecer asimetrías.
Además, advierte que este fenómeno no puede entenderse de manera homogénea, pues existen distintos tipos de devociones.
Por un lado, están aquellas vinculadas al catolicismo, como la veneración a santos reconocidos; por otro, las figuras que se ubican fuera del imaginario católico tradicional.
“Yo creo que no podemos hablar tampoco de manera homogénea sobre este asunto, porque al menos yo percibo dos elementos: uno que tiene que ver con las creencias totalmente adscritas al catolicismo, como en el caso de los santos o de las figuras religiosas, donde no coinciden con otras figuras fuera del imaginario católico; y las otras, como la de Jesús Malverde o la de la Santa Muerte, donde incluso pueden estar sincretizadas con elementos católicos”, dice.
En su análisis, cuando las personas desean mantener determinadas conductas, pero al mismo tiempo buscan protección espiritual, tienden a generar nuevas formas de devoción.
“Si la religión implica un cambio de vida, en el caso de quienes tienen este deseo de seguir buscando protección de carácter religioso, pero no desean cambiar de vida, entonces buscan una manera alterna donde se garanticen sus búsquedas de seguridad, y entonces se crean estas imágenes, se les atribuye un poder, pero hay un uso instrumentalizado de la religión”.
Fe con sentido
De acuerdo con el académico, las religiones cumplen también una función social: dar sentido frente a la incertidumbre.
“La religión da orden y sentido, tiene una función de dar orden y sentido y de ayudar a enfrentar la contingencia. ¿Qué es esto? Pues el mal, la enfermedad, el dolor, la inseguridad, todo aquello que de pronto nos genera incertidumbre”, dice.
Esa búsqueda de seguridad puede provocar interpretaciones particulares de las imágenes religiosas. Un ejemplo es la devoción a San Judas Tadeo, considerado el santo de las causas difíciles.
“De entrada, si uno revisa con elementos de carácter teológico, diría: bueno, si son causas imposibles, entonces ya no hay nadie que pueda solucionar las cosas. Sin embargo, este proceso de pensamiento no atraviesa la creencia”, señala el académico.
En otros casos, los creyentes reinterpretan elementos de las imágenes religiosas. Navarro menciona el caso de San Judas Tadeo y el medallón que porta en el pecho.
“Ese medallón trae la figura de Cristo o lo que decimos es la efigie de Cristo; es de color dorado. ¿Qué sucede con este tipo de cuestiones? Pues los creyentes lo que hacen es segmentar la imagen, quitarla de sus referentes religiosos… y entonces se fijan en el medallón, y este medallón se interpreta como si fuese una moneda”.
A partir de esa interpretación, la figura puede adquirir nuevos significados.
“Se piensa que esa moneda es un referente de riqueza, de protección, de cuidado, y entonces el santo deja de ser un referente religioso para convertirse en un referente de seguridad económica”.
La búsqueda de seguridad puede provocar interpretaciones particulares de las imágenes religiosas. (Cortesía)El académico señala que este tipo de reinterpretaciones puede observarse incluso en colonias de Guadalajara.
“En una cuadra usted puede encontrar hasta cuatro o cinco viviendas con grandes estatuas de esta figura religiosa que están ahí como referente de seguridad económica en este caso, cuando se interpreta eso, pero también como de seguridad frente a la incertidumbre, finalmente, de la violencia”.
Otro ejemplo del uso simbólico de elementos religiosos es la lectura de ciertos textos bíblicos como mecanismos de protección.
Navarro menciona el caso del Salmo 91:
“Que plantea el asunto de la seguridad, de la búsqueda de protección; entonces hoy es utilizado en muchos ambientes, no solamente en los ambientes del crimen organizado, es utilizado por muchos creyentes como si fuese una cuestión mágica, como si fuese un instrumento de protección”.
Sin embargo, advierte que en su origen el texto tiene un sentido distinto y es un salmo que apunta a la esperanza de la protección, pero finalmente se piensa que cuando se vacía de su sentido religioso el salmo, aunque se siga leyendo el salmo o aunque se sigan realizando las oraciones, que en realidad no tienen la intención de vincularse con la creencia originaria.
El caso de la Santa Muerte es aún más complejo, pues se trata de una figura que no forma parte del santoral católico.
Navarro explica que su exclusión responde a un principio central del cristianismo.
“En el caso del catolicismo, la explicación de por qué no la incorpora finalmente a su santoral tiene que ver con la creencia de que Jesús venció a la muerte; si Jesús vence a la muerte, entonces la muerte no es santa, sino que es el enemigo finalmente de la realización humana”.
Aun así, su devoción ha crecido en distintos sectores sociales.
Navarro advierte que sería un error reducir este fenómeno únicamente al ámbito criminal.
“No es que con la cuestión de la Santa Muerte solamente sean los grupos criminales… también es cierto que la devoción a la Santa Muerte y otras devociones también se dan en otros grupos sociales, en familias que no tienen nada que ver con este tipo de asuntos”.
Religión instrumental
Al final, sostiene que la diferencia entre fe religiosa, devoción popular y uso instrumental de la religión radica en la dimensión moral.
“La fe vinculada con la institución religiosa, sea la que sea, le pide no solamente creer y tratar de participar en los rituales de culto, sino además cambiar de vida… En el caso de las creencias o de las devociones marginales, donde aparece este uso instrumental de la religión, entonces la clave está en que no se desea dejar de hacer el mal”.
Para el académico, comprender estos matices es fundamental para analizar el fenómeno religioso en la sociedad contemporánea.
“A mí me parece que la temática de estas devociones marginales finalmente nos puede ayudar a empezar a distinguir, porque si no metemos en un solo paquete, en una sola especie de interpretación, todos los elementos que en realidad marcan diferencias”
