Con educación busca el IEEA preservar las tradiciones del pueblo Ikot
Comunicado
Con papalotes guían el camino de las almas de los seres queridos, para que degusten los manjares de la ofrenda San Mateo del Mar, Tehuantepec, Oaxaca, a 31 de octubre de 2016.- “Ya llegaron los zanates, huele a flor de Cempasúchil, ya es Todos Santos; niños ¿Dónde está su papalote? ¿No me digan que no lo hicieron? Es hora de avisarle a los Angelitos que los estamos esperando con el altar lleno de fruta y la comida calientita”, se escucha decir a la señora Bertha, habitante de Huazantlán del Rio, comunidad del Istmo de Tehuantepec.
La mañana del 31 de octubre es una fecha emblemática para los integrantes de la etnia Ikot, pues es el día en que vuelven a sus hogares los niños que dejaron este mundo. Desde muy temprano se inician los preparativos: Guetavingui (tamal de camarón), dulces, pescado seco, fruta, totopo y juguetes comienzan a tomar su espacio en los altares de cada familia.
En punto de las doce del día, los niños se reúnen en la explanada municipal de Huazantlán del Rio y la cabecera municipal de San Mateo del Mar, con papalote en mano con suficiente hilo, para que suba lo más alto posible y avisar a los Angelitos (infantes que murieron antes de ser bautizados), que la ofrenda está lista y los familiares los esperan en casa.
La explanada municipal se llena de murmullos: “El de cola roja y verde, ese blanco va subiendo bastante”, “mira ese papalote negro no se despega del suelo, le dije que no le pusiera un carrizo muy grueso”, “aquel de Mari está bien alto, seguro un Angelito ya lo vio y viene volando para su casa a comerse todo el pan que le puso la tía”, “hey tu quítate de ahí estas pisando el hilo por eso se bajó mi avioncito”.
Alrededor de dos horas dura la fiesta de bienvenida a los primeros visitantes de las festividades de Todos Santos; es hora de irse a casa, pues hay que atender a quienes se adelantaron en el camino y hoy regresan a compartir la comida y juegos, porque solo una vez al año vienen desde el más allá. Durante 24 horas se les brinda alojamiento y compañía para que se sientan alegres.
Al medio día del primero de noviembre, los niños y niñas salen corriendo al patio para decirle a los Angelitos que deben de partir, no se vayan a quedar dormidos después de haber comido tanto y los sorprendan los Fieles Difuntos, quienes ya vienen en camino.
El cielo se vuelve a cubrir de papalotes, los primeros para despedir a los que les toca irse y dar la bienvenida a los familiares que murieron en edad adulta, por ello toman su lugar las figuras elaboradas por las manos de jóvenes, señoras y señores. Ahora los altares lucen repletos de velas, incienso, chocolate, fruta y tamales; los dulces son sustituidos por mezcal, cerveza y hasta cigarros.
Son días para convivir entre los vivos y las almas de quienes dejaron un recuerdo en sus vidas y en San Mateo del Mar son fechas solemnes donde se brinda homenaje a los seres del más allá.
Educación principal herramienta para preservar las tradiciones.
Bertha Guerra Salazar y el grupo de mujeres que integran la Cocina Comunitaria, son las principales promotoras de la preservación de las tradiciones en Huazantlán del Rio y para ellas la herramienta indispensable para que jóvenes y adultos valoren su cultura es la educación.
Ella es asesora del Instituto Estatal de Educación para Adultos (IEEA) en su comunidad, una de sus tareas es enseñar a leer, escribir y apoyar a las personas mayores de 15 años a concluir su educación básica.
Explica que se siente muy orgullosa de contribuir a que las personas de su pueblo salgan del analfabetismo y rezago, además de que valoran sus tradiciones, ya que en las asesorías ejemplifica los temas educativos con las expresiones culturales y anima a sus estudiantes a escribir las leyendas, festividades y vida cotidiana.
“A medida de que van escribiendo lo que sucede en la comunidad, analizan y valoran lo que como pueblo somos; me doy cuenta que participan con más entusiasmo en las fiestas y fomentan entre sus hijos la continuidad de las tradiciones, para que no se olviden con el paso del tiempo”.
Reconoció que el material educativo que brinda el IEEA se adapta para trabajar de manera personalizada con cada localidad, porque se valoran los saberes comunitarios y principalmente porque maneja las dos vertientes, tanto el Hispano hablante como el Modelo Indígena Bilingüe (MIB), para la atención de la población indígena, que en el caso de las localidades de San Mateo del Mar, los estudiantes aprenden a leer y escribir primero en Huave y después en español.

